Historia

  • L'hospitalet - Rocamadour

  • Peinture rupestre - Grotte des merveilles - Rocamadour

  • Fresque mural sur l'esplanade des Sanctuaires à Rocamadour

  • Rocamadour

Rocamadour, cuya historia se remonta a la prehistoria, es un lugar de peregrinación ineludible en el camino de Santiago.

Desconocemos los orígenes de Rocamadour. Es posible que, ya en la época prehistórica, se encontrara allí un santuario precristiano, dado que en los alrededores el hábitat humano es antiquísimo y se han descubierto cuevas decoradas con pinturas. Una leyenda atribuyó el origen de la peregrinación a Zaqueo, quien habría venido a retirarse a este lugar. Más verosímil, aunque sin pruebas, una tradición cuenta que un ermitaño, San Amador, habría pasado muchos años en este lugar que llamaban el Valle Tenebroso y que entonces habría cambiado de nombre.

Mil años de peregrinación

Lo que es seguro es que desde antes del año mil se acudía a este lugar a rezarle a la Virgen María. Los monjes de Marcillac y luego los de Tulle tenían a su cargo el servicio. En la segunda mitad del s. XII, la peregrinación, hasta entonces muy modesta, empezó a cobrar una importancia creciente.

Aquí se producían numerosos milagros, tanto que hacia 1170 se redactó un célebre Libro de los milagros. En la misma época, el minúsculo oratorio donde se encontraba la estatua de Nuestra Señora fue flanqueado por una amplia basílica que descansa sobre una iglesia inferior (la cripta). Otras capillas (Santa Ana, San Blas, San Juan Bautista, San Miguel) fueron edificadas en este pequeño espacio que adquirió el aspecto de un recinto sagrado. Además, los obispos de Tulle se hicieron construir un palacio (restaurado en el s. XIX). Las multitudes llegaban a Rocamadour desde todas las regiones de Europa y los mayores santos se codeaban con los malhechores, que hacían una peregrinación para expiar sus culpas y depositaban sus cadenas, con los rescatados de un naufragio, lo que explica la presencia de exvotos de barcos, con los inválidos y enfermos curados que colgaban allí sus muletas. 

Lugar predestinado a la espiritualidad

El lugar parece haber sido predestinado a la espiritualidad: la belleza agreste del Causse y del cañón del Alzou, la verticalidad del paraje, donde los edificios escalonados parecen un reto y una llamada a la ascensión espiritual, cuyo símbolo es la gran escalinata (de 216 peldaños). En la capilla, presidida maternalmente por la estatua de la Virgen Negra, también se observa, colgada de la bóveda, la "campana milagrosa" de hierro forjado (s. VIII). Algunos textos afirman que ésta sonaba llamando a los marineros en peligro. Nótese también la magnífica pintura exterior del s. XII que representa la Anunciación y la Visitación.

Esta peregrinación, que perdió importancia tras las guerras de religión aunque conservó siempre un alcance local, este paraje invadido por los turistas (1 500 000 visitantes por año), es hoy una meca espiritual para la diócesis de Cahors, siendo su joya, y también para los departamentos vecinos. Cada año, la peregrinación vive su punto álgido en la semana del 8 de septiembre.

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